Hoy, 21 de septiembre, comienza la primavera; una estación intermedia que, como el otoño, tiene esa mística agradable de calor y brisa fresca (al menos en esta zona del país), lo que me encanta. Los días serán más largos, las noches más tibias y, sin darnos cuenta, el año se va yendo.
Hoy, un día despejado, de canícula si tengo que usar una palabra rebuscada, pero precisa. El aire está espeso, bochornoso, de seguro insoportable para los acalorados, pero para mí es ideal. ¡Ojala tuviera donde echarme a hacer fotosíntesis! O me agarraran de un ala para llevarme a la playa.
Ya me estaban matando las heladas; manos secas, labios despellejados. Es tan fácil llorar de frío, es tan fácil sentirse sola cuando te acurrucas a la almohada y la ansiedad friolenta pide calorías provenientes de aceites hidrogenados, carbohidratos y alcohol.
Qué mejor que salir de noche sin chaqueta, usar sandalias y falda sin medias. Que lleguen pronto los duraznos, las frutillas y las papas nuevas. El olor a coco de los bronceadores, los paseos y las noches estrelladas. Que se haga la luz. Compremos Chocolito, Chirimoya, Piña.
Así dan ganas de comer fresco, tomar más agua y hacer ejercicio. Motívese con el video, que la charcha no le impida usar bikini y si se da la oportunidad tome sol en topless que es más rico. Ya se viene la Navidad, el Año Nuevo y todo un verano. Que este sea el último esfuerzo para terminar bien el año.

